Kilómetros
aproximados: 210.
El desayuno en el
alojamiento comenzaba a las 9’15 pero nosotros salimos sobre las 8 sin
desayunar, si no, se nos haría tarde para lo que queríamos hacer durante la
mañana; cogimos la autovía y al salir de ella, en el primer bar que vimos,
paramos.
Tras un par de horas de
viaje llegamos a TARAMUNDI, pero aparcamos cerca de MAZONOVO, porque desde allí
sale la “RUTA DEL AGUA” que es una
ruta circular de 12 km; al salir vas junto al río, luego vas por una carretera
de asfalto y luego ya vuelves a ir por senderos, pasando por minúsculos pueblos
como Esquios, As Veigas y Teixois.
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Punto de partida de la ruta, cerca del Museo de los Molinos |
Hicimos parada en AS VEIGAS, donde tomamos un refresco,
la idea inicial era comer aquí, pues hay un restaurante muy agradable junto al
río, pero eran las 12’30 y todavía era algo pronto.
Al salir de esta pequeña
aldea, se sube bastante y acabas en la cima de la montaña, y sin apenas vegetación, por lo que vas bajo
el sol y a además a esas horas hacía bastante calor; menos mal que ese tramo no
fue muy largo.
Seguimos hacia TEIXOIS, pero resultó que los
miércoles estaba todo cerrado, el bar, el restaurante y el Conjunto
Etnográfico, una pena; pero es que no había ni una máquina con bebida fresca.
Y luego ya regresamos
hacia el inicio. Entre Mazonovo y Esquios hay un desvío a una cascada, pero antes de comenzar la ruta, preguntamos en el Museo de los Molinos si llevaba agua, y nos dijeron que últimamente no, así que nos lo ahorramos.
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Esquios a lo lejos |
La ruta no estuvo mal,
pero la mayor parte del recorrido no ves el agua, y ni siquiera la escuchas;
también pillamos un día bastante caluroso, y como habían ratos que no había
sombra, se hacía algo pesado. Lo que más nos gustó de la ruta es la aldea de AS
VEIGAS.
Al acabar la ruta
visitamos el MUSEO DE LOS MOLINOS de
Mazonovo, donde hay unos cuantos en funcionamiento. Horario: 10'30 a 18'30. Precio: 4'90 €.
Como teníamos más calor
que hambre, nos fuimos hacía RIBADEO, donde estaba nuestro siguiente
alojamiento,
Villa Las Catedrales; y hasta
allí sólo teníamos media hora. Antes de llegar a la casa paramos a comprar algo
para cenar, aprovechando que hoy estábamos en una casita, era un buen plan cenar
allí.
Nos instalamos y
disfrutamos del jardín, Alfredo hasta se dio un baño; este fue uno de esos
alojamientos donde te quedarías varios días.
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