Kilómetros
aproximados: 160.
Para el día de hoy cambiamos
el planing inicial por la previsión del tiempo, pues hoy por lo menos hasta
hora de comer haría buen tiempo, y mañana la cosa ya cambiaba a peor; así que
hoy íbamos a visitar el Parque de Cabárceno.
Ello suponía madrugar un
poco, así que a las 7 sonó el despertador, y tras desayunar, ultimar las
maletas y cargar el coche, a las 8 y poco estábamos saliendo; a esas horas
estaba nublado, pero sin lluvia y la carretera súper tranquila, una gozada
conducir tranquilamente por estos paisajes. Teníamos alrededor de una hora y
media hasta nuestro destino.
El PARQUE DE LA NATURALEZA DE CABÁRCENO, no es un zoológico
convencional, aquí podemos ver a los animales en semi libertad, integrados en un bonito paisaje, la ruta se hace
en coche y te vas bajando en los diversos parkings; en total son alrededor de
20 kilómetros, y también un par de teleféricos. Hay un espectáculo de aves que
no nos queríamos perder, pues nos habían hablado muy bien. Horario parque: 9’30
a 18. Precio: 32 €.
Poco después de la
apertura, entramos al parque, y al poco de estar en él, tras hacer un par de paradas, ya vimos que nos iba a
gustar mucho.
El espectáculo de aves
comenzaba a las 12 (había otro por la tarde, pero si el tiempo se complicaba no
habría, y no queríamos perdérnoslo), y de repente nos dimos cuenta que sólo quedaban
15 minutos, así que sin entretenernos más fuimos directos; aunque lo de
directos es un decir, porque en la mayor parte del parque la carretera es de un
solo sentido, así que prácticamente tuvimos que dar toda la vuelta, con el
estrés de que quizá llegáramos tarde. Pero conseguimos llegar a tiempo.
El espectáculo de aves
rapaces es impresionante, de los mejores que hemos visto con animales y
desde luego, el mejor con diferencia de aves; además la chica que hablaba lo contaba muy
bien, se notaba que le apasionaban las aves. Primero volaban a ras por las gradas, y luego las soltaban desde arriba
del parque, y bajaban a cazar un señuelo.
Tras finalizar el
espectáculo, por 3 € puedes tener en el brazo unos instantes a estos
impresionantes animales; el dinero que recaudan lo destinan a su cuidado. Alucinante poder ver un animal de estos tan cerca.
Después del espectáculo,
volvimos al coche y retomamos la visita del parque.
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Las vistas de los alrededores, tampoco están nada mal |
Y para comer decidimos
salir fuera, al pueblo (está pegado pegado al parque), nos habían recomendado
el Restaurante Los Elefantes, pero estaba cerrado, así que elegimos Casa Venero, pedimos mejillones, cazón
y carne, que junto las cervezas y el agua, nos costó 34 €; bastante rico.
Al regresar al parque,
cogimos el teleférico en Estación Elefante, que hace como una ruta
triangular pasando por Estación Mirador de Rubí y Estación intercambiador de
Osos, en otra época era obligatorio bajarte en cada estación, sin embargo en
pandemia no se bajaba en ninguna. Cuando llegamos nos preguntaron sí teníamos vértigo,
y al decirle que no, nos montaron en una cabina con suelo de cristal, la verdad
que muy chulo.
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Aquí se ve el teleférico al fondo |
Luego con el coche fuimos
al otro, esta ruta es lineal, y va desde teleférico Estación Rinocerontes
hasta Estación intercambiador Osos, pero también fue un viaje de ida y vuelta
sin bajarnos; aquí directamente preguntamos por el panorámico, y como no había
que esperar mucho, preferimos de nuevo el suelo de cristal, nos había gustado.
Tras los teleféricos, fuimos
al espectáculo de leones marinos, aunque más que un espectáculo en sí,
lo que hacen es contar cosas y diferencias entre la raza californiana y la
patagónica; no está mal, pero si falta tiempo se puede prescindir, aunque creo
que para niños es interesante.
Tras el espectáculo
recorrimos, un rincón que nos faltaba, y es una zona en la que los animales están
sueltos y no te puedes bajar del coche.
Y ya nos fuimos, muy
contentos, porque nos había gustado mucho el parque, el espectáculo de aves nos
había encantado, y no nos había llovido nada.
Decir que entramos poco
después de su apertura y nos fuimos poco antes del cierre y la verdad que aún
nos faltó algo de tiempo; yo con niños recomendaría ir dos días.
En media hora llegamos a Casa Petra, nos instalamos y fuimos con el coche a un súper a por algo para
cenar, y luego ya nos quedamos en casa; la tarde estaba con mucho viento y con amenaza
de lluvia. Y la verdad que en esta casa se estaba muy agradable, era muy confortable.
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